Pese a nuestro radiante sol, principal fuente de vitamina D, la mayoría de hombres y mujeres sufrimos déficit en esta hormona, fundamental para la absorción del calcio que necesitan nuestros huesos para mantenerse siempre fuertes y sanos. Esta carencia multiplica por cuatro el riesgo de sufrir osteoporosis después de la menopausia.
La vitamina D es una hormona esteroidea y junto con otras hormonas tiene un papel vital en la regulación de compensaciones de calcio. Desde el punto de vista óseo, es esencial para la vida ya que tiene una enorme importancia a la hora de asegurarnos la adecuada absorción de calcio y mineralización del hueso. Pero tiene otras muchas funciones.
La principal fuente para obtener vitamina D, además la única que no produce intoxicación, es la exposición a radiación lumínica que hace que en la piel se produzca vitamina D activa. Para eso, es necesario una dosis baja, de 10-15 minutos semanales para que no se enrojezca la piel.
También se puede obtener de la dieta, pero es difícil conseguir los requerimientos diarios necesarios cuando los alimentos ricos en vitamina D como yema de huevo, mantequilla o pescados grasos son los primeros evitados por la población que sufre problemas de peso, colesterol u de otra índole. Es importante, por tanto, garantizarnos una buena exposición solar.