• No deben faltar alimentos ricos en vitamina C ya que además de su poder antiviral y antibacteriano, mejoran la resistencia general del organismo.
• También son indispensables los alimentos que contengan vitamina A por su acción antioxidante y antirradicales libres. Y junto con el calcio puede ayudarnos a rebajar la tensión y a relajarnos.
• El zinc es un mineral que interviene en el metabolismo de las grasas, proteínas e hidratos de carbono, además de participar en el sistema inmunitario.
• El selenio es otro mineral relacionado con mecanismos de inmunidad y con un probable efecto anticancerígeno.
• La carencia de vitamina B6 también debilita nuestra inmunidad. Está presente en verduras y cereales. Un aporte extra puede ayudarnos, además, a hacer frente al estrés.
• El yogur incrementa las defensas, en particular las de la flora intestinal y, en general, del organismo.
• En estados de estrés o alto rendimiento laboral no están de más los suplementos a base de jalea o polen.
• No hay que olvidar la importancia de la práctica de ejercicio.
• El descanso es fundamental.
Ladrones de inmunidad:
• La cafeína: Destruye la vitamina B1 y los minerales.
• El alcohol: Su consumo excesivo perturba la capacidad del hígado para procesar las grasas; minerales como el zinc y el magnesio disminuyen notablemente al beber de forma excesiva.
• El tabaco: Además de los riesgos coronarios y cancerígenos que entraña, hace que disminuyan en nuestro organismo las reservas de vitamina C.