Lo primero que se debe hacer durante las contracciones es
tranquilizar a la parturienta; instalarla en un lugar cómodo
y limpio; colocarla en una cama o en el suelo recubierto
de sabanas y mantas, acostada boca arriba, rodillas flexionadas,
muslos separados y colocar debajo de los glúteos
una sabana o una toalla.
Durante la salida del niño: Cuando aparece la cabeza
se colocará una mano sobre la cara del niño,
elevando un poco la barbilla.
La posición más frecuente del niño
suele ser mirando hacia abajo. Cuando ya está toda
la cabeza fuera es el momento de palpar el cuello y ver
si tiene el cordón anudado, si está muy tenso
lo cortaremos y si no está muy tenso intentaremos
pasárselo por encima de la cabeza. Después
sacaremos primero el hombro de arriba y después el
hombro de abajo. El niño sale sin ninguna ayuda después
de liberar ambos hombros.
Después de la salida del niño: Para mantener
al niño caliente lo colocaremos sobre el cuerpo de
la madre, tapándolo sobre él. Si la boca está
obstruida hay que limpiarla con un dedo recubierto con un
trozo de tela limpia. Si no respira, limpiar la boca y practicar
la ventilación artificial boca-nariz y masaje cardiaco
si fuera necesario.Hay que pinzar el cordón umbilical
en dos zonas y cortarlo; nunca tirar de él para no
producir desgarros ni desprendimiento de la placenta.
La placenta se expulsa espontáneamente aproximadamente
a los 30 minutos del parto. Si no es así, no se debe
realizar ninguna acción sino dejar que llegue al
hospital y que se encargue el ginecólogo. Si la expulsa
se debe observar si está entera y se debe guardar
y llevar al hospital para ser revisada. Una vez que la expulse
realizaremos masaje uterino para favorecer la contracción
del útero y deje de sangrar. Es importante valorar
la cantidad de sangre que la madre ha perdido y si se ha
producido algún desgarro durante el parto. Son datos
que deben darse al llegar al hospital.