Etimológicamente
esta palabra significa “terapia a través de
la música”. Los efectos curativos de la música
se conocen desde la antigüedad, pues la música,
el canto y los sonidos han formado parte de los rituales
de la humanidad.
En todo este tiempo la musicoterapia ha pasado por diversas
etapas: mágica, religiosa, filosófica y actualmente
se utiliza con bases científicas para mejorar los
síntomas y secuelas de enfermedades físicas
o mentales de algunas personas y para mejorar la calidad
de vida de las personas en general.
Así, tras muchos años de investigaciones y
experiencias por parte de distintos profesionales como médicos,
psicólogos o pedagogos musicales, se va incorporando
a la medicina moderna como una terapia complementaria, parte
de otros tratamientos, que pretende mejorar la salud física
y/o emocional de las personas.
Muchos expertos (médicos, filósofos, músicos...)
han tratado de explicar el mecanismo de respuesta a la música
a lo largo de la historia. Actualmente se ha concluido que
el sonido afecta el sistema nervioso autónomo, que
es la base de nuestra relación emocional. Muchas
investigaciones apoyan el empleo de la musicoterapia no
sólo en personas con problemas físicos o psicológicos
de salud, sino también en cualquier persona para
mejorar su bienestar personal.
La musicoterapia permite a las personas explorar sus sentimientos,
mejorar las habilidades de socialización al fomentar
la interrelación social, aprender o poner en práctica
habilidades que le ayuden a resolver conflictos, favorece
el desarrollo emocional y afectivo, agudiza la percepción
auditiva y táctil y estimula la comunicación
facilitando la expresión de los problemas e inquietudes.
Se puede utilizar en niños con problemas de conducta,
trastornos profundos en el desarrollo, trastornos médicos
crónicos y/o degenerativos (cáncer, cardiopatías,etc),
dificultades en la socialización o en el aprendizaje,
problemas de baja autoestima, deficiencia mental entre otros.
En adultos: personas con daño cerebral debido a enfermedades
o traumatismos, en enfermedades degenerativas, en enfermedades
terminales, problemas de dependencias o abuso de drogas
o fármacos, problemas de dolor agudo o crónico,
incapacidades físicas por accidentes o enfermedades
degenerativas.
Actualmente, la musicoterapia se considera una técnica
terapéutica cuyo interés crece progresivamente,
y su enseñanza se imparte como disciplina científica
en universidades, centros especializados y distintas organizaciones.
Al igual que otras terapias debe ser practicada por profesionales
cualificados, integrados dentro del equipo terapéutico
del paciente, como un miembro del mismo. Sólo así
se asegura el buen resultado de esta técnica.