El insomnio es un problema frecuente en nuestros días, donde las prisas y el estrés dominan nuestra vida diaria. Una alimentación adecuada puede ayudarnos a dormir mejor y una de las cenas más recomendables para inducir al sueño es la combinación de cereales y leche.
Los cereales son una fuente de hidratos de carbono de absorción lenta, que son saciantes y garantizan una liberación lenta de azúcares a la sangre. Por su lado los hidratos de carbono son unos excelentes inductores del sueño, quizá porque provocan la liberación paulatina de energía y porque al parecer favorecen la producción de serotonina.
Por otro lado, la leche posee una sustancia llamada triptófano, un aminoácido esencial, necesario para el crecimiento normal y para mantener el equilibrio nitrogenado del organismo. Este aminoácido es precursor de un neurotransmisor producido de manera natural por nuestro sistema nervioso, la serotonina que está implicada en la regulación del sueño, el apetito y el ánimo. Pero, aunque el triptófano puede actuar como un inductor del sueño y relajar el sistema nervioso, su acción puede verse potenciada por la presencia de otros componentes de la leche, como son el calcio y el magnesio que pueden tener un efecto calmante y son necesarios para el equilibrio de nuestro sistema nervioso.
Las proteínas de los cereales combinan muy bien con las de la leche, aumentando la calidad de la misma, ya que se complementan muy bien. La leche es pobre en metionina y los cereales son ricos en ella. La leche es rica en lisina y el trigo no la contiene. La leche aporta triptófano y el maíz no lo aporta. Además los cereales son ricos en vitaminas del grupo B y la leche, además de vitaminas A, D, también es rica en vitamina B2 y B12. Las vitaminas del grupo B en conjunto son necesarias para el equilibrio del sistema nervioso.