La
Dermatofitosis es la infección causada por organismos
(plantas microscópicas) llamados hongos del tipo
moho. Estos organismos pueden invadir los tejidos superficiales
de la piel, las uñas y el pelo. Estos hongos causan
picazón y desprendimiento de escamas que aparecen
y desaparecen ocasionalmente.
Pueden ocurrir en cualquier parte de la piel, aunque son
más frecuentes en sus partes más cálidas
y húmedas. Entre los tipos más frecuentes
de infecciones provocadas por hongos pueden citarse el pié
de atleta y el hongo de las uñas, entre otras. Esta
infección es muy contagiosa y se transmite tanto
por contacto directo como a través de zapatos, calcetines,
duchas y piscinas. 
Dada la particular resistencia de las micosis a cualquier
tratamiento, la prevención constituye una medida
primordial para evitar las desagradables consecuencias de
este tipo de enfermedades. En verano, es necesario extremar
las medidas higiénicas, en particular lavarse los
pies, se deben secar a conciencia las zonas interdigitales.
En cuanto al tratamiento, en el caso de una micosis superficial,
se lleva a cabo mediante la aplicación local de cremas
y lociones fungicidas; cuando la infección es extensa
y resistente, el médico puede prescribir la administración
de antibióticos, como la griseofulvina, entre otros.
Las actividades propias del verano se traducen en un clima
propicio para el contagio y proliferación de las
afecciones micóticas de los pies. Cuando las uñas
estén demasiado expuestas a ambientes cálidos
y húmedos, bajo su borde externo pueden crecer y
desarrollarse estos pequeños organismos. Se puede
sospechar de su presencia cuando las uñas toman distintos
colores: amarillas, grisáceas, color cafés
o negras; en ocasiones se vuelven frágiles, se rompen
con facilidad, se separan de su lecho y, entonces, la piel
que la rodea se enrojece, pica o se hincha.
El pie de atleta no sólo es la más frecuente,
sino la que pasa más desapercibida por una falta
de desconocimiento por parte del público en general.
El crecimiento de los hongos en las uñas de los pies
es capaz de afectar a la circulación periférica
y a la movilidad, exacerbar úlceras, especialmente
en pacientes diabéticos y, en casos extremos, mandar
al quirófano a una persona para que los cirujanos
extirpen la uña afectada. La incidencia de esta infección
es muy frecuente es todo el mundo y afecta generalmente
a la población con edades comprendidas entre los
25 y los 60 años.