Esta
es la conclusión a la que han llegado un grupo de
expertos, aunque para ello ha tenido que pasar mucho tiempo
y afrontar muchos problemas, pero el esfuerzo ha valido
la pena.
Este estudio se remonta hasta hace más de tres décadas,
cuando Denis P. Burkitt, un misionero y cirujano británico,
observó el hecho curioso de que entre los africanos
de zonas rurales, la incidencia del cáncer de colon
era menor a la registrada en los países occidentales;
llegando a la conclusión de que la clave estaba en
la fibra, pues los primeros consumían una cantidad
mayor.
Posteriores investigaciones y trabajos determinaron la teoría
de que este nutriente protege de dicha enfermedad y así
esta creencia fue ganando fuerza hasta hace algunos años,
5 más o menos.
Desde este tiempo hasta ahora se han publicado varias investigaciones
que han sembrado dudas sobre las recomendaciones dietéticas
que se habían basado en las supuestas virtudes de
la fibra. En la actualidad, tomando como referencia dos
grandes trabajos epidemiológicos (uno europeo y otro
estadounidense) se vuelven a las tendencias iniciales y
se recuperan las virtudes de este nutriente frente al segundo
tumor más común (el cáncer de colon).
En el trabajo estadounidense, donde se comparaban datos
de enfermos de cáncer de colon con los de voluntarios
sanos, se llega a las conclusiones siguientes: Tomar fibra,
en especial de frutas y cereales, reduce un 27% el riesgo
de sufrir la enfermedad.
La acción protectora de este compuesto- que se encuentra
en la pared celular vegetal- es que, al no ser digerible,
hace que aumente el tamaño de la materia fecal y,
así, tarda menos tiempo en atravesar el intestino
grueso.