Una
dieta equilibrada es aquella que contiene los nutrientes
necesarios y responde básicamente a dos características:
cantidad, adecuada para cubrir las necesidades energéticas,
y calidad deberá estar formada por alimentos variados.
El pan es un alimento insustituible, ya que nos aporta una
serie de sustancias vitales para nuestra salud. Al contrario
de lo que se piensa, este alimento no contiene grasas, por
lo que además de ayudar a prevenir enfermedades cardiovasculares,
favorece la consecución de una dieta equilibrada.
Por pan se entiende el producto que se obtiene cociendo
una masa fermentada preparada con harina y agua. A esta
pasta se le puede añadir sal. Uno de los mitos con
los que tratamos de terminar es el del tipismo de que el
pan engorda.
Esta es una idea completamente equivocada, ya que permite
satisfacer las necesidades energéticas, proteicas
y minerales necesarias en nuestra vida cotidiana. Es más,
está comprobado que cinco o seis rebanadas en una
dieta equilibrada favorecen la pérdida de peso. Por
tanto sería un error eliminar el pan de la dieta.
Otras ventajas que nos ofrece el pan son las siguientes:
El consumo de grasas produce un aumento del índice
de colesterol; sustituyendo en la dieta una parte de estas
grasas por pan se contribuye a la disminución de
este índice. Por otra parte, debido a las proteínas
que el pan aporta, un consumo moderado de pan ayuda a la
reducción de urea en sangre. Los panes ricos en fibra
facilitan la regulación intestinal.
Ayuda también al endurecimiento de los músculos.
Por último, para no extendernos demasiado podemos
comentar que el pan nos aporta la vitamina B1, muy utilizada
para fortalecer el sistema nervioso y muy importante pues
su falta produce fatiga y disminución de las facultades
físicas.