El estrés aparece cuando las demandas ambientales
y la presión que recibe el individuo superan su capacidad
para hacerles frente. Cualquier cambio al que debamos adaptarnos,
implica alteraciones físicas y psicológicas.
Ante las situaciones estresantes los centros que regulan
el cerebro reaccionan exageradamente, provocando cansancio,
desgaste físico, depresión, ansiedad y llanto.
Cuando el estrés se hace más severo y los
síntomas persisten pueden desarrollarse enfermedades
graves.
A continuación te ofrecemos algunos consejos para
reducir el estrés:
-
Haz ejercicio físico, lleva una dieta equilibrada
y practica técnicas de relajación.
-
Realiza actividades de ocio que te gratifiquen.
-
Duerme al menos 8 horas diarias.
-
Mantén
una actitud optimista para favorecer los pensamientos
positivos.
-
Céntrate en los aspectos positivos de uno mismo
y de las situaciones.
-
Comenta tus problemas o las situaciones estresantes con
tus amigos.
-
Desarrolla habilidades para afrontar y resolver problemas,
generar alternativas y tomar decisiones.
-
Trabaja
a ritmo adecuado, descansa y reanuda la actividad para
recuperar energías. Elimina el exceso de perfeccionismo.
-
Se flexible y renuncia a metas ocasionalmente.
-
Busca situaciones que susciten humor y risa cada día.
-
Implícate
en proyectos de interés: culturales, deportivos...