Los factores que intervienen en los accidentes eléctricos se pueden clasificar en factores técnicos: intensidad de la corriente, tiempo de exposición, recorrido de la corriente, naturaleza de la corriente, y humanos, que son las características propias de cada paciente.
Los síntomas más frecuentes que provoca la electrocución son a nivel local, quemaduras, destrucción muscular, trombosis vascular, gangrena...y a nivel general, parada cardiaca, asfixia, quemaduras internas, contracciones musculares intensas, afectación neurológica y renal.
Algunas acciones que debemos llevar a cabo si alguna persona a nuestro alrededor sufre una electrocución son: no tocar a la persona mientras esté en contacto con la corriente eléctrica; interrumpir la corriente desconectando el fusible; no tocar la piel de la persona, permanecer sobre algún material seco y aislante (alfombra, periódicos, madera etc...) y con un palo o una silla empuje a la persona lejos de la fuente de electricidad; envuelva los pies de la persona con una toalla seca o una sábana; si la persona respira, colóquelo en posición lateral de seguridad.
Si no respira o no tiene pulso, inicie las maniobras de reanimación básica.
Medidas preventivas generales:
• No use ni toque aparatos eléctricos estando descalzo, aún cuando el suelo esté seco.
• No tener estufas, radios, tomas de corriente al alcance de la mano en el cuarto de baño y a menos de 1 metro del borde de la bañera.
• No cambie fusibles ni desmonte un aparato sin antes haberlo desenchufado.
• Ponga protectores a todos los enchufes de la casa si existen niños cerca.
• No conecte aparatos que se hayan mojado
• Ante cualquier reparación en la instalación eléctrica de la casa desconectar el interruptor general situado en el cuadro general de la casa.
• No manipular monitores de ordenador ni televisores ya que en su interior existen tensiones de hasta 20.000 V. que permanecen aún después de apagar el aparato.