Tener un bebé requiere el conocimiento de algunos cuidados básicos que ayuden a desenvolverte, con la mayor naturalidad posible, en cualquier faceta de la vida diaria. Después del parto, es necesario el baño diario, reposar por lo menos dos horas al día, y restringir las actividades físicas por lo menos durante tres semanas.
Es aconsejable evitar las caminatas, los quehaceres domésticos y otro tipo de actividades al menos durante tres o cuatro semanas; aunque se pueden realizar ejercicios para reforzar los músculos de la espalda y abdomen, con el fin de restablecer en parte su longitud y tono originales.
A la hora de dar el pecho, utilice sostén tanto de día como de noche; si decide no dar pecho al bebé, emplee un sostén de menor tamaño y aplique bolsas de agua fría. En ocasiones es necesario que el médico recete ciertos medicamentos para disminuir la secreción láctea, pero hay que evitar el consumo de medicamentos no prescritos por el médico, porque pueden llegar al niño a través de la leche materna.
Si su bebé nació por parto y se le efectuó episiotomía (pequeño corte en el periné –la piel y los músculos que se sitúan entre la vagina y el recto– para agrandar el canal vaginal y favorecer los trabajos del parto) deberá aplicar una bolsa de hielo envuelta en un paño sobre la herida y una pomada que le administrarán en el hospital (2 o 3 veces al día). Si nació por cesárea, también puede colocar la bolsa de hielo sobre la herida para disminuir la inflamación y el dolor; un analgésico le será de gran utilidad en algunos casos.
Debe acudir hacia el sexto día al consultorio para que le retiren los puntos en caso de cesárea y también en caso de parto entre 7 y 10 días para revisar que la episiotomía evoluciona satisfactoriamente.
Después del parto no podrá mantener relaciones sexuales aproximadamente durante 40 días. Recuerde que después de este periodo, aunque todavía esté dando el pecho, puede quedar embarazada.