Nuestra voz es muchas veces nuestra carta de presentación. Cambios en el tono, el volumen o
la modulación cambian significativamente la impresión que recibe nuestro interlocutor de nuestras palabras. La voz posee tres cualidades acústicas: tono, intensidad y timbre. En los trastornos de la voz o disfonías generalmente se afecta primero el timbre, seguido de la intensidad y la altura tonal.
Existen factores predisponentes, que favorecen la aparición de disfonías, y entre ellos se encuentran los procesos congestivos o infecciosos, el mal uso reiterado de la voz, la obligación socioprofesional de hablar o cantar, el tabaco, el alcohol, ruido, ambientes con polvo y los alimentos y bebidas muy frías.
El tratamiento de la voz requiere una perspectiva integral buscando el timbre, color y brillo más auténticos en armonía con la totalidad del individuo.
En caso de padecer disfonía es importante consultar con el otorrinolaringólogo y con el logopeda para descubrir la causa y recibir el tratamiento adecuado.
En el tratamiento son necesarios:
- Ejercicios de relajación mental.
- Ejercicios respiratorios. Es aconsejable favorecer la respiración abdominal.
- Masajes de relajación, especialmente de la columna cervical.
- Ejercicios de vocalización.
- Tratamiento quirúrgico en algunos casos concretos.