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Sirve los platos en la cocina: Es preferible
no llevar la fuente de comida a la mesa, aunque se esté
acostumbrado a presentar los alimentos en la fuente por
comodidad y por una cuestión de presentación.
Cuando lo que quieres es limitar el consumo de calorías
conviene mantener alejada la tentación.
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Come sentado:
Al comer de pie, normalmente se hace de forma descontrolada
y poco gratificante, puesto que no se suele disfrutar
de las sensaciones que producen los alimentos.
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No existen alimentos prohibidos:
Está demostrado que las prohibiciones no funcionan
y que suelen ser la causa de muchos excesos.
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Ensaladas:
Prepara ensaladas variadas, con mucho color para que resulten
atractivas a la vista y recurre a ingredientes exóticos
o inusuales para hacerlas más apetecibles.
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Horno:
Si lo que quieres es potenciar el sabor de los platos
y al mismo tiempo reducir las calorías, el horno
es el mejor método de cocción para lograr
ambas cosas, ya que la cantidad de grasas necesarias para
cocinar se reduce notablemente si empleamos el horno.
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Guarniciones:
Cuando se trata de reducir calorías el
truco es servir raciones más pequeñas y
acompañarlas con guarniciones abundantes a base
de hortalizas.
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Platos diferentes: Lo exótico
o poco usual es lo que nos apetece ver en la mesa.
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No comas hasta hartarte:
Se ha comprobado que comer con moderación es sinónimo
de salud. Es recomendable levantarse de la mesa con una
ligera sensación de hambre.
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Disfruta de la sobremesa: Digerir en
un entorno agradable y en buena compañía
nos ayuda a que la digestión se realice correctamente.