Una
persona es celíaca cuando el recubrimiento interno
de su intestino delgado se daña al consumir trigo,
cebada, avena o centeno, sin que se conozcan demasiado las
razones por las cuales esto ocurre.
Este daño se debe pues a la incapacidad del intestino
delgado (ya que se produce una atrofia de las vellosidades
del intestino que conlleva una mala absorción de
nutrientes) para digerir el gluten, proteína presente
en estos cereales y en sus derivados, y cuya cantidad y
calidad es indispensable para la calidad de la harina empleada
en panadería.
Esta intolerancia permanente es la enfermedad crónica
intestinal más frecuente en España y afecta
a 1 de cada 150 personas. La celiaquía se manifiesta
por pérdida del apetito y de peso, diarreas crónicas,
acompañadas de dolores abdominales, alteraciones
del carácter y retraso del crecimiento en el niño.
Los síntomas pueden ser atípicos o estar ausentes,
dificultando su diagnóstico.
En ciertos casos al enfermo le duelen los huesos por falta
de calcio y manifiesta una anemia persistente. Su tratamiento
consiste en la eliminación indefinida de la dieta
de todos los alimentos que contengan gluten. Deben basar
su dieta en alimentos naturales y evitar, en la medida de
lo posible, los alimentos elaborados o envasados, pues en
éstos es más difícil garantizar la
ausencia de gluten. Si no se sigue esta dieta se puede producir
malnutrición, depresiones psíquicas, infertilidad,
abortos de repetición y mayor riesgo de padecer determinados
tipos de cáncer.
Debido a que el pan es uno de los alimentos indispensables
de la dieta, como ya hemos comentado en números anteriores,
esta incapacidad no debe ser motivo por el cual estas personas
no puedan comer este delicioso producto, eso sí con
algunas modificaciones, como son preparar la harina a partir
de arroz, maíz o soja; aunque los mejores resultados
se hayan obtenido del almidón de trigo, que unido
a otros productos proporciona un pan ligero y fácil
de comer.
En la actualidad ya hay muchos productos para ellos, entre
los que se encuentran todo tipo de alimentos (pan, galletas,
pastas,...), que, o bien podemos encontrar ya preparados
en tiendas de dietética, o bien podemos realizarlos
nosotros mismos en casa; ya que debido a su reciente comercialización
estos productos tienen el inconveniente de tener un precio
bastante más elevado del que estamos acostumbrados
a pagar por cualquiera de estos artículos.