Es una nueva enfermedad de carácter alérgico respiratorio que se relaciona directamente con el medio laboral y que puede derivar en asma. En la actualidad todavía no se conocen los mecanismos implicados
en su desarrollo ni su evolución a largo plazo. Su diagnóstico es complejo ya que no suele darse importancia a los síntomas y además en las pruebas no aparecen alteraciones en la función pulmonar ni en las exposiciones a agentes alergénicos.
El perfil de los sujetos que suelen sufrir esta enfermedad es: personas de mediana edad, no fumadores, con inflamación bronquial, pero con una función pulmonar sin alteraciones. Estas personas tosen por las mañanas debido a sustancias que se encuentran en cualquier medio laboral como el látex, acrilatos, esporas de hongos y compuestos de resinas epoxi.
Los síntomas básicos son tos e inflamación bronquial que puede derivar en asma o en la limitación progresiva crónica de la función pulmonar si no se diagnostica a tiempo.
Los profesionales a los que afecta la bronquitis eosinofílica tienen un perfil muy similar a los que sufren asma ocupacional: panaderos que manipulan harinas, sanitarios en contacto con látex y trabajadores de la industria química, del plástico o de la madera, son los que más probabilidades tienen de padecer esta enfermedad.