Zanahoria:
su color naranja se debe a la presencia de carotenos que,
al ser absorbidos por el cuerpo, se transforman en vitamina
A o retinol, esencial para la visión.
Es también uno de los alimentos más recomendados
para el buen estado de la piel, de los tejidos y del funcionamiento
de nuestro sistema inmunológico. Posee una acción
antioxidante, neutraliza los radicales libres y reduce el
riesgo de enfermedades cardiovasculares, degenerativas y
de cáncer. El ácido fólico de las zanahorias
contribuye a prevenir y a tratar anemias. Por eso, es muy
conveniente tomarlas durante el embarazo.
Las sardinas: Contienen ácidos
grasos insaturados que ejercen efectos muy beneficiosos
sobre el nivel de colesterol y que ayudan, además,
a equilibrar el exceso de grasas saturadas de nuestra dieta
habitual.
Poseen
un alto contenido en calcio, hierro y magnesio. Es muy recomendable
tomarlas en épocas en las que la necesidad de nutrientes
es muy elevada, dado que contienen un gran número
de vitaminas.